EMBARAZO, PARTO Y LACTANCIA EN LA VIDA SEXUAL DE LA MUJER

Como te contaba en “Sobre mí” he dedicado dieciocho años de mi vida al voluntariado en lactancia materna, siendo así no podía faltar en este blog una entrada dedicada a la maternidad, en tanto en cuanto embarazo, parto y lactancia forman parte y hacen que se transforme la vida sexual de la mujer.

Estoy convencida de que si viviéramos la experiencia de la maternidad centradas en nuestro cuerpo, escuchando nuestros instintos, sacando la mamífera y la mujer de poder que llevamos dentro, esta experiencia sería distinta, más natural y placentera.

Es una época de nuestra vida en la que debemos recordar más que nunca que:

  • Nuestro cuerpo está preparado para los cambios que se nos presentan
  • Todo nuestro cuerpo es erógeno y la sexualidad y el placer sexual van más allá del coito

EMBARAZO

Durante la gestación se produce un aumento de estrógenos y progesterona que conlleva que zonas erógenas como los genitales y los pechos estén mucho más irrigadas e inervadas. El consecuente aumento de tamaño conduce a un incremento de la sensibilidad y un aumento de la libido lo que puede facilitar alcanzar el orgasmo. Al excitarnos aumenta el volumen de sangre con oxígeno que llega a nuestra pelvis. Esto supone un aporte extra para nuestro bebé al que llegaran los efectos de las sustancias químicas transmisoras de placer. Tener una vida sexual activa durante el embarazo también ayuda a que el cérvix se vaya preparando para el parto.

No obstante, muchas mujeres sienten descender su libido durante el embarazo y ello se puede deber a que en este periodo puede cambiar la personalidad de la mujer en tanto en cuanto las influencias culturales nos condicionan y los miedos que surgen pueden afectar a nuestro órgano sexual más importante que es el cerebro.

Si hablamos de un embarazo deseado y de una mujer que se encuentra bien probablemente su vida sexual se mantenga activa o incluso mejore quizás cambiando simplemente algunos patrones. Otra cosa sería estar hablando de una mujer con molestias o que no está viviendo con alegría este proceso.

EL PARTO

Mother rest with her newborn baby in bed immediately after a natural water birth labour. Concept photo of pregnant woman, newborn, baby, pregnancy.

Tras los primeros años de voluntariado en lactancia materna y habiéndose destetado mis hijos perdí un poco de fuelle y dudé si seguir adelante. Te estarás preguntando a qué viene esto ahora, pues resulta que por esa época y a la vuelta de un congreso de lactancia vi un documental en el que el presidente de la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) señalaba que si las mujeres parían de cuclillas dónde se iban a colocar los ginecólogos. Esto me pareció muy triste y me hizo tomar consciencia en que apoyar la lactancia materna también suponía abogar por el parto respetado.

Desde la Asociación Canaria pro Lactancia Materna logramos traer a Canarias a Michel Odent, médico obstetra francés defensor del parto fisiológico, entendido como aquel parto en el que la intervención externa es la mínima posible. Destaca igualmente el Dr. Odent, que el parto, debido a la ingente inyecta interna de hormonas gratificantes (oxitocinas y endorfinas) debería producirse en un estado orgásmico, y que si no se produce es por la activación del neocórtex de la mujer en el momento del parto debido a la intervención externa. Calidez ambiental, silencio, privacidad… es lo que necesita una mujer para parir.
La Doctora Helene Deutsch, primera investigadora que se especializó en la psicología de la mujer y en el estudio de la sexualidad femenina, consideraba el acto sexual y el parto como dos fases de un mismo proceso separadas solamente por un determinado intervalo de tiempo:


“De la misma forma que el primer acto contiene elementos del segundo, también el segundo está impregnado de los mecanismos de placer del primero. Creo incluso que el acto de dar a luz representa la culminación del placer sexual.”

Doctora Helene Deutsch

Otro referente en el parto es Casilda Rodrigañez que menciona las investigaciones de Read en “Revelation of childbirth”. Conforme a las mismas, el útero lo conforman unos músculos longitudinales y otros circulares que funcionan como un par sincronizado. Los circulares son los que cierran el cervix y los longitudinales los que empujan para hacer descender el feto. Cuando esto sucede, el sistema nervioso simpático que inerva las fibras circulares tiene que desactivarse para que estas fibras aflojen la tensión y no ofrezca resistencia al movimiento de las longitudinales, que están inervadas al parasimpático. Este funcionamiento le hizo concluir a Read que el miedo, que mantiene activo el simpático, es el que produce el parto con dolor, porque mantiene las fibras circulares contraídas y apretadas ofreciendo resistencia al movimiento de las longitudinales. La dificultad del parto en general, concluye Casilda, no tiene que ver con las caderas estrechas sino con la distensión de los músculos del útero, el dolor de las contracciones de parto son calambres. El parto orgásmico se produce porque el propio movimiento del útero es en sí mismo productor de placer, siempre que los músculos funcionen acompasadamente, según el proceso sexual normal que es lo que sucede cuando el parto se produce de forma natural y se activa por el sistema sexual de la mujer.

Un fenómeno prácticamente desconocido y que me parece susceptible de investigación es la práctica de la masturbación en el trabajo de parto. Teniendo en cuenta que el Nacimiento y el Sexo operan casi de idéntica forma: las hormonas, las sensaciones, la anatomía involucrada, la actividad cerebral, los receptores… Pero esta es una cuestión que dejaremos para otra entrada en el blog.

Frente al parto fisiológico se sitúa la violencia obstétrica que se define como cualquier conducta, por acción u omisión, que realizada por personal de la salud afecte el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, como el trato deshumanizado, la medicalización injustificada y la patologización de procesos que son naturales.


LACTANCIA

En el postparto baja la libido y esto no sólo es así en la hembra humana también ocurre en otros mamíferos. Este descenso del interés sexual por parte de la hembra es una ventaja evolutiva, una reacción que la naturaleza ha desarrollado para preservar el interés de la madre por su cría recién nacida.

La causa de este descenso de la libido es hormonal. Los estrógenos y la progesterona segregadas por la placenta desaparecen tras el parto. En este momento segregamos prolactina, que es una hormona antagonista de las que hacen tener libido.

Al factor hormonal se suman otros factores como el sueño y el cansancio que afectan a ambos miembros de la pareja. Cuesta mucho encontrar el momento para mantener relaciones sexuales cuando se está criando a un bebé.

También hay que tener en cuenta que el parto tiene una influencia muy grande en la sexualidad de una mujer. Después de haber tenido sensaciones tan fuertes e intensas en la vagina durante el nacimiento lo último que nos planteamos es mantener relaciones coitales. En este momento se necesita que ambos miembros de la pareja pongan en juego su creatividad y se alejen de las prácticas coitocentristas. Las mujeres puérperas necesitan más que nunca sentir el amor y el apoyo de sus parejas. Abrazos, cariño, caricias pueden ser un buen sustituto.

Las endorfinas segregadas durante el parto han facilitado el vínculo entre la madre y su criatura, por lo que casi todo su energía sexual y afectiva se centran en el recién nacido. En esta transición de pareja a trío es crucial la comunicación para que ambos miembros de la pareja conozcan las emociones que están embargando al otro.

Con respecto al componente erógeno que pudieron tener los pechos en otros momentos de la vida de la mujer, en esta etapa desaparece y es muy frecuente que las madres lactantes rechacen la estimulación de los pechos durante la relación sexual ya que desean reservarlos sólo para su bebé.

Por último, deseo hacer referencia a una experiencia que avergüenza a muchas mujeres, y no es otra, que sentir placer sexual al amamantar a sus crías. El tabú del incesto es muy fuerte, y cualquier sensación sexual directamente relacionada con los hijos produce rechazo. La lactancia forma parte del ciclo sexual y reproductivo de las mujeres y las descargas hormonales que desencadena el bebé al succionar el pecho pueden llevarnos a sentir placer físico, llegando incluso al orgasmo. Abracemos también estas sensaciones como parte de nuestra vida sexual.

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